Dios es muy original y creativo para hacer descubrir a las personas su llamada. Sin embargo, una duda no es una certeza, y no creo que pueda edificarse toda una vida sobre una duda
Por lo tanto, el que alguna vez te hayas planteado que Dios te podría llamar a ser religiosa no quiere decir que tengas vocación. Sí es un detalle de generosidad muy hermoso el que tú le des a Dios la primera oportunidad y quieras hacer lo que a Él le agrada. Eso conmueve el corazón de Dios en un mundo en el que a veces el egoísmo parece prevalecer.
Pero la posibilidad de tener vocación religiosa no equivale a tener, de hecho, tal vocación. Sí se puede dar el caso que, de pronto, surja la duda, y empieces a rezar más, a investigar, a preguntar a Dios en la oración... y llegues a la certeza de que Dios te llama.
Así pues, la duda no es un buen cimiento, pero puede ser el banderazo de salida para un proceso de discernimiento sereno y maduro de la voluntad del Señor.
Habla de tus inquietudes con alguna HCR. Ellas te ayudarán a descubrir si esto es una llamada de Dios o una simple ocurrencia tuya o una actitud de honestidad delante de Dios, de quien sabe que todo lo ha recibido de Él y quiere poner todo a su servicio donde Él quiera y como Él quiera.
El haber pensado en ser religiosa no es señal de que tengas que serlo, de la misma manera que el hecho de que no se te pasara nunca por la cabeza no te exime de que un día sientas esta llamada..., y si tienes la suerte de que Dios se haya fijado en ti, te animo a decirle que sí. No te vas a arrepentir.